El viaje más integrador

Lara tiene 32 años y no tiene coche: cuando se internaba en la red de Metro de Madrid sentía desorientación, inquietud, no entendía demasiado bien todas aquellas señales y túneles que, bajo tierra, se desplegaban a su alrededor. Moverse dentro del bullicio y los laberintos del suburbano es algo habitual para cualquiera, pero no es tarea fácil para una persona como Lara, una jóven con síndrome de Down y residente en el barrio madrileño de Santa Eugenia. Lara estudia y trabaja en lugares conectados por el tren subterráneo que hace de espinazo de la ciudad, pero tenía que pedir ayuda a sus padres para ir de un sitio a otro: saber moverse en el metro es la parcela que le quedaba para llevar una vida autónoma como trabajadora y estudiante.
Noelia, la asistente social de Lara, se puso en contacto con Metro de Madrid en busca de una solución. Y este contacto fue le semilla para una iniciativa cuyo nombre se inspira y homenajea a esta particular usuaria: LARA. (acrónimo de Línea de Apoyo para el Refuerzo de la Autonomía), uno de los proyectos que se encuadran dentro de las políticas de Responsabilidad Corporativa (RC) de esta empresa pública. “El objetivo es hacer Metro de Madrid más accesible e inclusivo”, explica Mónica Mariscal, responsable de Servicio de RC de la empresa. No es asunto baladí: hay 322.327 personas con discapacidad en la Comunidad de Madrid, y el 40% de ellas posee una discapacidad intelectual o del desarrollo, o sensorial (visual o auditiva), según datos de la Dirección General de Atención a Personas con Discapacidad de la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad.
UN MOVIMIENTO SOSTENIBLE, MOVIMIENTO PARA TODOS
BORJA CARABANTE, CONSEJERO DELEGADO DE METRO DE MADRID
Las empresas son el reflejo de las personas que forman parte de ellas. Somos cada uno de nosotros los que tomamos decisiones y con cada una de ellas conformamos cómo es realmente nuestra empresa y su impacto en la sociedad. La misión de Metro de Madrid es ser la opción de movilidad preferente en la región, proporcionando un servicio de transporte público basado en la calidad y la eficiencia. Y esta es precisamente nuestra responsabilidad: un movimiento sostenible que hacemos posible cerca de 7.000 trabajadores y los 2.300.000 de viajeros que cada día eligen Metro como opción de transporte.
A punto de cumplir un siglo de vida, Metro de Madrid es referente mundial en el transporte público y día tras día refuerza su compromiso con el presente y con las generaciones futuras. Por eso nos importa el impacto de nuestra actividad en el medio ambiente, en el desarrollo económico y en la vida de los madrileños y los turistas que nos visitan cada año.
El metro es un vehículo clave en la construcción de las ciudades inteligentes y la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos. Y, como servicio público comprometido con la excelencia, estamos en permanente escucha con una sociedad hiperconectada, siempre dispuestos a dar respuesta eficaz a las necesidades de movilidad de la gran urbe que es Madrid.
En la Comunidad de Madrid viven más de 320.000 personas con discapacidad y el 40% de ellas tiene una discapacidad intelectual, del desarrollo o sensorial (visual o auditiva). Con el objetivo de mejorar su vida nació el Plan de Accesibilidad e Inclusión 2016-2020, que permitirá hacer el 73% de la red de Metro totalmente accesible para personas con movilidad reducida, frente al 63% actual.
Los datos siempre ofrecen perspectiva: hoy, Metro de Madrid ya tiene más escaleras y ascensores que los suburbanos de Nueva York, Londres y París juntos. Solo Shanghái lo supera.
El Plan de Accesibilidad también incluye medidas complementarias a la eliminación de barreras arquitectónicas, como el plan de acompañamiento y entrenamiento para personas con discapacidad intelectual, que facilita a este colectivo el uso de Metro de Madrid en su día a día. Personas como Lara, Virginia, Paula y Ana, protagonistas del reportaje, ya se mueven a diario con total autonomía por los vestíbulos, pasillos y andenes de la red.
Esta es nuestra responsabilidad social corporativa y nuestra apuesta por la sostenibilidad e inclusión social: hacer de Metro de Madrid un movimiento para todos; un movimiento en el que todos tenemos cabida.

Para ayudar a las personas con discapacidad intelectual se toman diferentes medidas: desde eliminar las barreras cognitivas que impiden su fácil discurrir por el metro (por ejemplo, haciendo que la información se ofrezca de forma más clara) hasta las campañas de sensibilización para normalizar la imagen de este colectivo que se realizan en los soportes publicitarios de la red (anuncios, televisión, stands, etcétera, que se ceden a asociaciones y a proyectos). Los trabajadores también son formados para identificar, comprender y ayudar con eficiencia a estas personas.
Entrenamiento activo
Pero quizás lo más interesante y novedoso (el “programa estrella”, según Mariscal) son los cursos de “entrenamiento” que comenzaron a impartirse en 2016: “Durante tres semanas, personas con discapacidad intelectual o del desarrollo aprenden a moverse autónomamente por el subterráneo”, explica la responsable de RC. “Es el único plus que les falta a muchas de ellas para ser totalmente autónomas”. Una de esas personas es Lara. Durante varios días, voluntarios de Metro de Madrid le acompañaron en su trayecto, le enseñaron cómo llegar a su destino, a manejar máquinas billeteras, torniquetes e interfonos, y qué hacer en caso de incidencia. Luego replicaron la experiencia con otras personas con las mismas necesidades: Virginia, Paula y Ana. Tras el curso, la empresa realiza un seguimiento para conocer los resultados y mejorar el servicio.
La política de RC de Metro no se queda ahí, en cierto modo viene de muy lejos. “Desde su fundación, en 1919, Metro de Madrid es una empresa sostenible. El transporte público de por sí debe ser más inclusivo y menos dañino para el medio ambiente, y Metro lo es”, dice Mariscal. Así que, digamos, lo de la Responsabilidad Corporativa en esta empresa, dada su naturaleza, viene desde mucho antes de que se inventara el concepto que hoy tanto se utiliza. Actualmente, Metro es el modo de transporte público más utilizado por la ciudadanía, con un 49,2% de los desplazamientos.
El término Responsabilidad Corporativa se empieza a popularizar en España en el cambio de siglo. “En Metro tenemos nuestra primera política en este sentido en 2005, que establece una serie de compromisos con nuestros grupos de interés”, dice la responsable. “Ya en 2015 se establece una nueva política vinculada a la propia estrategia de la compañía”.
La línea de RC de Metro de Madrid se orienta a contribuir con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU incluidos en la Agenda 2030 y se vertebra en torno a tres líneas generales: línea de negocio responsable (servicio y empleo de calidad, transparencia…), cultura inclusiva (para promover la inclusión social) y gestión medioambiental (fomento del uso del transporte público, reducción de emisiones y disminución del impacto ambiental).
Hoy en día, Metro de Madrid tiene 294 kilómetros de red y 301 estaciones (en los 12 municipios de la Comunidad a los que llega el metro, cada madrileño tiene una estación a menos de 600 metros de su domicilio), siendo una de las redes más extensas del mundo. Hoy, el 63% de la red es totalmente accesible para las personas con movilidad reducida (Metro de Madrid tiene más escaleras y ascensores que los suburbanos de Londres, París y Nueva York juntos), y el Plan de Accesibilidad e Inclusión 2016-2020 persigue elevar ese porcentaje al 73%. Dentro de su línea social la empresa pone sus recursos al servicio de entidades sociales, desde 2012 ha realizado más de 400 acciones de este tipo y más de 60 acciones de voluntariado con sus trabajadores, en total más de 3.200 horas de trabajo desinteresado.
Con respecto a lo me¬¬dioambiental, el Plan de Ahorro Energético ha conseguido en los últimos tres años ahorrar lo equivalente al consumo anual de más de 1.100 hogares, lo que sería el equivalente a Alcobendas y Alcorcón juntas. Desde 2012, Metro ha reducido su consumo mensual de energía un 25% y ahorrado más de 50 millones de euros en su factura energética. Esto se ha conseguido con acciones como el uso de tecnología led para la iluminación (se han sustituido 185.000 fluorescentes, con una inversión de 4,5 millones), la optimización de la propulsión de los trenes o de la técnica de conducción, dotando a los convoyes de una velocidad más constante, minimizando aceleraciones y frenadas que suponen mayor consumo. Además, la existencia de metro evita la circulación de 66 millones de coches y 11 millones de motocicletas al año, con el consiguiente beneficio en cuanto a contaminación, congestión del tráfico, accidentes y ruidos.
El motivo de la RC es que mejorar la sociedad circundante sea un objetivo integrado en la cultura y la estrategia corporativa. “Ser sostenibles, responsables, éticos, transparentes, son valores que deben emanar del ADN de la compañía”, explica Mariscal. «En nuestro caso, siendo una empresa pública, nuestra responsabilidad es aún mayor”.
LOS DATOS
El suburbano tiene más de 294 kilómetros de vías y 301 estaciones. Cada madrileño tiene una estación de metro a menos de 600 metros
El 63% de la red es totalmente accesible para las personas con movilidad reducida, y el Plan de Accesibilidad e Inclusión 2016-2020 persigue elevar ese porcentaje al 73%
Desde 2012 Metro ha realizado más de 400 acciones de índole social y más de 60 de voluntariado con sus trabajadores, en total más de 3.200 horas
Desde 2012 Metro ha reducido su consumo mensual de energía un 25% y ahorrado más de 50 millones de euros en su factura energética
Metro evita la circulación de 66 millones de coches y 11 millones de motocicletas al año
Actualmente, Metro es el modo de transporte público más utilizado por la ciudadanía, con un 49,2% de los desplazamientos

Fuente: El país