Jota, un joven con parálisis cerebral, ejemplo de superación

Se llama Jaume Joan Covas Blaya, aunque se le conoce por Jota. Acaba de cumplir 18 años, estudia primero de Bachillerato y juega a rugby con el Club Ponent. Le gustaría estudiar la carrera de ingeniero naval, «pues todo lo que sea náutica, me tira».

Jota nació con parálisis cerebral. Es estudiante de primero de Bachillerato y practicante de uno de los deportes más duros –y nobles–que hay: el rugby. Y si ha llegado hasta ahí, ha sido por las ganas de superación de las que ha hecho gala, y que ha manifestado siempre, tanto en el aspecto físico como en el intelectual. Y también porque su madre, a veces sin que él se diera cuenta, le ha estado ayudando desde el minuto cero. «Mi madre me ha tratado siempre como a mi otro hermano», dice. «Y así ha sido –apunta ella-. Y más de una vez, siendo niño, se ha enfadado conmigo porque no ha entendido que cuando me pedía que le atara o ayudara a atar los cordones de los zapatos, le decía que lo hiciera él. Y como eso, otras cosas. Y hoy me siento feliz de ver como es».

Jota reconoce también que los profesores de Primaria y Secundaria de su colegio, Son Rullan, «me ayudaban y me daban un trato especial sin que yo me diera cuenta de que lo hacían. Como también hacía mi madre». «Y su hermano –interviene Mercedes–, que aun siendo menor, le dice que le admira, y que quiere ser como él».

Igual que sus compañeros de clase, «que siempre me trataron como a otro cualquiera, incluso cuando llevaba las férulas en las piernas para poder caminar. Es más, tal vez por el trato que me han dado, igual que a todos, tanto en casa, como en el colegio, yo me he sentido siempre como un chico normal, como otro cualquiera. Jamás me he sentido marginado, ni desplazado».

Su madre manifestó: «Pués he hecho lo que como madre he tenido que hacer, estar a su lado siempre». Considera que es muy importante que la familia, sobre todo los padres con hijos con problemas físicos y mentales, les estimulen a que se superen, que en mucho o en poco, a la larga, lo conseguirán. No hay que rendirse nunca, e intentar que él tampoco se rinda». Y… pues he ahí el resultado. Salvo que cojea muy levemente y que habla pausadamente, Jota es un chaval sensacional. Unido siempre a su madre y hermano, incondicional con sus amigos, buen alumno, excelente deportista y mejor persona. Encima, valora lo que muchos no dan importancia y se conforma con lo que tiene, pero ello no quita de que si puede hacer algo por alcanzar otras metas no lo haga. Que en ello está.

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